Cuando la basura se convierte en “cuestión” de pais

La postura mantenida por Bildu en Gipuzkoa con  respecto a la gestión de los residuos ha generado un debate territorial. Ello tiene un beneficio sobre la concienciacion ciudadana. No obstante, puede ser el único y los perjuicios sobrepasaran a los beneficios.

Quizá esperaba mucho del debate que se organizó hace dos semanas en ETB en el programa “De boca en boca”. La conclusión fue que había perdido unas horas de sueños, ya que terminó tarde y, pobres gipuzkoanos, si los que estaban allí tienen que tomar las decisiones.Solo me quedó claro una idea que, por encima de la gestión de un servicio básico, hay un tema de pais (la basura) que genera un conflicto político.

Este tema tiene tres componentes: ambiental, social y ecónomico. Su análisis y la toma de decisión, no debe ser nada difícil.

En lo ambiental, la normativa marca una jerarquía en el tratamiento de los residuos: 1 Prevención, 2  reutilizacion,  3 reciclado, 4 valorización y 5 eliminación. El compostaje como reciclado esta por delante de la incineración  como valorizacion energética. Bildu ha hecho de esto un principio dogmático ” vienes del suelo y en suelo te convertiras”. No obstante, lo importante en esta y todas normativas es el espíritu misma. Se establece la jerarquía pero, en la aplicación, se ha de ajustar a las condiciones locales, para asegurar la sostenibilidad en todos los aspectos,incluido el económico y ambiental.

La tecnología para ambas opciones (compostaje e incineración) está resuelta.   Por tanto, la decisión ha de tomarse en base a las componentes sociales y económicas. No tiene sentido tomar posiciones fundamentalistas en lo ambiental.

En la componente social, se encuentran los aspectos políticos y aceptacion del modelo de gestión por  el ciudadano. En el caso de compostaje, de forma simplificada, tenemos dos opciones de recogida: puerta a puerta (PaP) o  contenedor marrón de orgánicos. El PaP en teoría permite generar un compost con calidad de fertilizante. Bildu de nuevo va al marco de mayor coherencia teórica y apuesta por el PaP. Este modelo necesita de mayor participación social y por tanto de grado de aceptación que el de contenedor marrón. Es verdad que en Gipuzkoa hay un mayor apoyo social al PaP y el compostaje, pero no parece que tenga la masa crítica necesaria para que este sistema sea viable. Bueno siempre queda la imposición, pero entiendo que no es este el modelo para implantar un sistema de recogida de basuras ¿ o sí?

El PIGRUP está elaborado con unos criterios técnicos y una sólida base de participación ciudadana. Es verdad también que los ciudadanos han dado recientemente la confianza a Bildu y les corresponde tomar decisiones en esta y otras muchas áreas. Tampoco hay que olvidar que a pesar de ser el partido con mayor respaldo, tampoco representan el interés de la mayoría de los ciudadanos y, por tanto, hay opciones democráticas de asegurar una gestión racional de servicios básicos.

Desde el punto de vista económico, la información varía según quien la transmita. Indica que los criterios políticos utilizan los informes técnicos para sus intereses. La valoración del sistema de gestión se ha de hacer del ciclo global considerando desde la recogida, hasta los retornos de productos reciclados o valorizados y los costes de eliminación en vertedero. A pesar de no disponer de datos concretos, la valoración de técnicos involucrados directamente en el día a día de la gestión de residuos es clara: el modelo de PaP con el compostaje es claramente el más caro.

La situación actual en Euskadi es diversa. En Alava, Vitoria trata su residuos en la planta de compostaje y el resto de las cuadrillas, de momento no quieren saber nada. La planta genera ciertas afecciones de olores a la población de Ariñez y la mayoría del residuo bioestabilizado (compost??) acaba en el vertedero. Bizkaia, Bilbao lleva al vertedero de Artigas y el resto a la planta de Zabalgarbi para su valorización energética. A pesar de que su inicio, no estuvo exento de incidencias, ahora parece que está funcionando en regimen normal. Gipuzkoa sólo tiene la planta de Lapatx que fue diseñada como planta piloto. Actualmente está funcionando muy por encima de su capacidad. En la fase piloto, ha conseguido llegar a producir un compost que se puede registrar como fertilizante. Las dudas son si se podrá mantener a mayor escala esta calidad y si existirá demanda para este compost. A la primera no me atrevo a contestar, aunque tengo mis dudas razonables, y, a la segunda es obvio, si no hay demanda para lo que se produce actualmente en Lapatx, difícilmente se mantendrá para una planta mayor.

En cualquier caso, cualquier planta de reciclaje o valorización, necesita unos años para su construcción y puesta en funcionamiento. Los ciudadanos tienen la mala costumbre de seguir produciendo residuos. Por tanto, todo esto apunta inevitablemente hacia una situación de colapso y desastre en Gipuzkoa. Siempre queda la posibilidad de romper otro de los principios básicos de la normativa de residuos (que tanto le gusta a Bildu, digo la normativa de residuos, no lo de romper) la gestión de los residuos se debe realizar donde se produce y de hacerlo a costa de un precio desproporcionado.

Un pensamiento en “Cuando la basura se convierte en “cuestión” de pais

  1. ¿Es una cuestión de país, o es una cuestión de supremacía política? Los partidos que están en el poder utilizan los resortes que ella les proporciona para implementar sus políticas, y, estréchamente enlazada a ellas, para desarrollar una gestión IDEOLÓGICA determinada. Para ello cuentan con un arma fundamental y clave: el PRESUPUESTO; y en el caso de las diputaciones, con la COMPETENCIA FISCAL.

    Por eso he titulado algún post con lo de “Estado guipuzcoano”. La “cuestión nacional” de la recogida de basuras está muy ligado con la cuestión principal, y es, sobre tdo, una pugna entre partido e ideologías.

    Bildu ha realizado una apuesta concreta, y la llevará hasta el final, cosnciente de que los tres partidos de la oposición no se pondrán de acuerdo para desbancarla. Los tres años que restan hasta las siguientes elecciones forales/municipales son tiempo suficiene para ver qué ha dado de sí esta pugna.

    Si sale mal, ya se sabe quién pagará los platos rotos; al igual que se sabe quién recogerá los frutos de un buen desenlace. Lo que ya no está tan claro es quién sufrirá/recogerá en la oposición las consecuencias (positivas/negativas) de una buena/mala gestión de Bildu. Todo parece indicar que es el PNV el mejor colocado, por su férrea oposición en el tema de la recogida puerta a puerta, por su portazo a un acuerdo presupuestario en Donosti.

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