Maroto y el de la moto

Javier Maroto es alcalde de Vitoria desde hace unos meses y el de la moto es, cómo no, Antonio Basagoiti, el líder de los populares vascos. 

Maroto ha hecho su carrera política como concejal en Vitoria-Gasteiz a la sombra de Alfonso Alonso. Una vez éste ha dado el salto a Madrid, Maroto ha encarnado la imagen de los populares vitorianos y hoy es el nuevo alcalde. En estos meses ha demostrado habilidad política para acordar con Bildu, con el PNV y con el PSE y una evidente intención de forjarse un carisma personal (independiente de su partido) con la colaboración entusiasta, que no gratuita, de EL CORREO.

Es una persona distante, siempre trajeado y, aunque no hace gala de ello, tampoco oculta su condición homosexual. Cree ser muy inteligente y lucha, sin éxito, para no parecer un “pijo estirado”. Es muy personalista en su manera de gestionar y no pierde ocasión de salir en la foto, en cualquier foto.

Es difícil prever si su apuesta funcionará electoralmente pero cuatro años gobernando en minoría y una sobreactuación mediática pueden desgastarle más de lo que supone. Ya veremos. 

Antonio Basagoiti, también, cree ser muy listo pero eso en política no es sinónimo de éxito. Su apuesta política fundamental fue entregar el Gobierno vasco a Patxi López pero, electoralmente, no ha logrado rentabilizar hasta hoy esa generosidad. El PP sigue sin conseguir resultados dignos ni en Bizkaia ni en Gipuzkoa: desde la muerte de Franco no ha habido en esos territorios históricos ni un solo alcalde de la derecha española (lo de Lizartza no es un ejemplo democrático). 

Hace 10 meses, en las elecciones locales y forales, se comprobó que la apuesta constitucionalista o españolista en Euskadi era un fracaso sin paliativos. En las elecciones generales de noviembre se ha consolidado un escenario en el cual PP y PSE pelearán por ser el tercer y cuarto partido de la Comunidad Autónoma. Es probable que hace tres años Basagoiti no pudiera hacer otra cosa que ayudar a Patxi López (a apartar del poder a los nacionalistas del PNV) pero, visto que la apuesta conjunta no tiene futuro, desgastar a López y a su gobierno e intentar superar al PSE en votos y escaños es un objetivo claro. 

Hace tres años Basagoiti sorprendió con una campaña electoral cuyo lema era “Quiero ser Lehendakari”. Hubiera sido más exacto decir: “Quiero que López sea Lehendakari”.De todas formas, y, teniendo en cuenta el entusiasmo de socialistas y populares desde hace unos meses por ocultar su “pacto por el cambio”, uno tiene la impresión de que no van a publicitar un intento de reedición del gobierno PP-PSE. De lo contrario y , viendo hasta qué punto los vascos consideran superado el acuerdo PP-PSE, les sugiero concurrir a las elecciones con un lema como éste: “Cómete este yogurt caducado”. 

En el lado abertzale del tablero, en los próximos meses se va a escenificar una lógica lucha política entre el PNV y la izquierda abertzale y en el lado españolista, que nadie lo dude, una agria confrontación entre PSE y PP. Basagoiti ha empezado tarde y a remolque su labor de zapa al Gobierno de Patxi López y, tras los sonoros fracasos en Asturias y Andalucía, el PP de la calle Genova exigirá a Basagoiti y sus mariachis mucho más que un resultado electoral discreto.Ya veremos.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s