Kilómetros costosos

Urkullu hizo alusión -durante la campaña-  la cita latina “primum vivere, deinde philosophare“, dando a entender que “cuando lo trascendente es resistir, hay que acometer con prioridad la emergencia”. Es decir: primero comer, luego (….) la independencia. Leo a Letona en Argia, y viene a decir, a cuenta del TAV, lo siguiente:
“Euskal Y-aren kilometro bakoitzak 25 milioi euro balio du, adibidez, eta Espainiaren esperientziak erakusten du mantenu gastuetan urtean kilometro batek 100.000 eurotik gorako gastua duela (tunel barruan 200.000 euro, eta Euskal Y-an 172 kilometrotik 104 halakoak dira). (…)

Espainiatik Lisboarantz doan adarrak jai du urte luzez, Zaragozatik Madrileranzkoa aipatu dugu eta Gasteiztik Hegoaldera ere larri. Eta Europarekiko lotura ospetsua? Gaur egungo errealitatea da Frantziak gero eta baztertuago duela Bordeletik beherako tren lasterra“.

Si hoy nos plantearan la posibilidad de construir el TAV en las circunstancias descritas por Letona, es casi seguro que rechazaríamos la propuesta. Era -en sus inicios- nuestra conexión con el continente y con la península, aparte de una vía rápida de unión de Hegoalde, lo que impusaba el proyecto. ¿Y ahora?

A mí los detractores del TAV me cuestionan si en la actual situación socioeconómica es ético o, cuando menos, conveniente continuar con su construcción, teniendo en cuenta que las conexiones están paralizadas, y teniendo en cuenta, también, que buena parte de la financiación estatal está en vía muerta.

Sólo se me ocurre contestar que con la mitad de los trayectos construidos, merece la pena un esfuerzo, aunque éste sea descomunal. El esfuerzo está tasado en euros: 25.000.000 €/km. ¿Cuántos kilómetros quedan por construir? ¿A cuánto eleva lo restante?

Me contrarresta el propio Letona: “Arrazoi asko leudeke faraoien obra hau birpentsatzeko, besteak beste, oraindik gehiena egin gabe dagoelako, eta eginda dagoena bestelako tren mota bat egiteko balia litekeelako“. ¿Puede servir lo ya construido para otro tipo de infraestructura?

Son argumentos difíciles de rebatir, y más ahora que ya no podemos argumentar eso de que “lo hacemos por cojones” ante la amenaza de ETA; o “lo hacemos porque es imperioso para unirnos con el norte y el sur”, estando como están esas conexiones  en dique seco.

Muchas veces la izquierda se pierde en estériles planteamientos demagógicos, pero este del TAV necesita algo más que el silencio por respuesta.

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4 pensamientos en “Kilómetros costosos

  1. La obra del TAV, sin conexiones, es una chorrada. Las conexiones se harán, el problema es cuándo. El dilema ahora está en seguir con la obra o dejarla paradita un par de años. Otro tema es el BEC. Hecho está. Qué hacemos ahora? Hay que darle salida, buscarle opciones, ocupación..

  2. Hendaia – Paris (Hendaia – Dax, en estos momentos, por vía normal) son seis horas de viaje en TGV. Gasteiz – Hendaia en el tren más rápido: dos horas. Bilbo – Hendaia, en Euskotren, dos horas y media. Resumiendo: Bilbo – Paris: ocho horas y media. Gasteiz – Paris: ocho horas. Contando con el TAV, (hasta Hendaia) : Bilbo – Paris: seis horas y tres cuartos. Gasteiz – Paris: seis horas y treinta y cinco minutos. Todo esto contando sólo el tiempo, sin tener en cuenta la consiguiente comodidad. ¡A mi personalmente me gusta más ir hacia el NORTE, hacia donde debemos mirar.

  3. No sé nada de trenes, pero aplicando un poco de sentido común, creo que hay más probabilidades de éxito que de fracaso. Estoy de acuerdo con Xarmant en que la conexión ferroviaria con Europa y con España se hará tarde o temprano. Es evidente que vivimos en una zona de paso fundamental y que estamos en las antípodas de tener una red ferroviaria competitiva.

    Haciendo un breve análisis de la situación, llegamos a la conclusión que el hoy el tren Bilbao – Donosti tarda dos horas, el tren Bilbao – Gasteiz, la capital de la CAV, no existe (Y en todo caso iría pasando por Miranda de Ebro) y el tren Bilbao – Iruña tampoco. Solo esto, debería ser una razón de suficiente peso para pensar en un trazado vertebrador de país.

    Pero además, en 2002 el viaje Bilbao – Barcelona en tren duraba doce horas, luego pasó a diez y desde 2008 son siete, para 600 kilometros. El viaje Bilbao-Madrid proporcionalmente otro tanto.

    Hablando de costes, a estas alturas de la vida he aprendido a dudar mucho de todo. No tengo idea de lo que cuesta el mantenimiento de cada kilómetro de vía de alta velocidad, pero tampoco de lo que cuesta hoy cada kilómetro de los trazados actuales, ni de lo que se deja de gastar en mantenimiento de autopistas, o combustible de autobús, ni del potencial de optimización de dichos mantenimientos.

    Tampoco me creo las bondades de los apaños para reutilizar el trazado de alta velocidad para la convencional. Suena también a chapuza.

    Es evidente que si no hay fondos, habrá que valorar la interrupción de las obras, pero creo que solo como ultimo remedio y por el periodo mas breve posible.

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