Una nación en Europa

inigo-urkullu-300x140He reconocido otras veces que me da envidia la situación política que vive Cataluña, ese éxtasis de reivindicación nacional, esa ambición por convertirse en Estado independiente en Europa. Como bloguero –y como abertzale- la gozaría allí. Por otra parte, me jode –y mucho- que desde diversos medios españoles se repita machaconamnente que el gobierno del lehendakari Urkullu no está dispuesto a realizar el mismo recorrido, queriendo dar a entender –a mi parecer- que, definitivamente, no estamos por la vía soberanista, por la “vía fracasada de Ibarretxe”. El famoso juego del bueno y del malo.

Y en esas, me encuentro con la frase de Urkullu a Onda Vasca: “me produce ilusión el reto de realizar el recorrido para que Euskadi sea una nación en Europa”. Es una cita casi literal.  Urkullu habla de la foralidad, de derechos históricos, del desarrollo del autogobierno, de las potencialidades del Estatuto,  el territorio dividido en distintas realidades jurídicas (….) pero también introduce esa frase, que sólo puede entenderse e interpretarse en un contexto más amplio, muy genérico y no suficientemente explicado para los legos en la materia, que son la mayoría.

A mí la frase no me dice nada; y como a mí a muchísimos abertzales que también somos jeltzales. Hay que desarrollarla más, matizarla, darle más contenido, porque así nos evitaremos dudas. ¿Somos o no somos YA una nación europea? Si lo somos ya no es un reto su reivindicación, sino su desarrollo posterior, quizás la exigencia de la estatalidad.

¿Cómo y en qué momento llegaremos a ser una nación en Europa? Debemos y tenemos que tener un relato fiable, más a ras de suelo, que puedan interiorizarlo no sólo los 33.000 afiliados del PNV, sino sus 300.000 votantes. Entre ellos son mayoría los que creen que Euskal Herria es una nación YA, necesitada de otros desarrollos, fundamentalmente el político.

Si el recorrido de la reivindicación se va a realizar en el Parlamento de la CAV, a la par que con conversaciones/negociaciones con Madrid, habríamos de crear un relato creible para la gente, que no la deje fría.

4 pensamientos en “Una nación en Europa

  1. Hablando de foralidad y Concierto Económico, noticia de cabecera hoy en El Confidencial, que no hace más ahondar en otras del mismo cariz aparecidas últimamente en casi todos los medios españoles:
    El INE destapa los privilegios fiscales del País Vasco y Navarra. Reciben fondos de otras regiones pese a ser las más ricas“.

    En el tema de la paga extra el gobierno vasco siempre ha utilizado como argumento la SEGURIDAD JURÍDICA, que es tanto como decir que NO a las chapuzas. Cuando oigo/leo noticias de este calado, siempre me tapo la cara, y me pregunto: el gobierno de España lleva todo un año a golpe de legislaciones básicas, que -como sabemos- son de obligado cumplimiento para todo dios, sea un tipo de autonomía u otro, entonces ¿cuál es la SEGURIDAD JURÍDICA de la foralidad, del Concierto Económico y del propio Estatuto antes la imposición de legislación básica por parte de España?

    Y más: ¿por qué tenemos que estar siempre en guardia a la espera de los estados de humor de los sucesivos gobiernos españoles?

  2. Efectivamente tu pregunta es la clave de la cuestión, no podemos fijar nuestra agenda política dependiendo de Madrid, que en materia soberanista siempre es lo mismo: España es una y única.

    Los documentos jurídicos y políticos que lo vienen certificando ya conforman un dossier importante, que permite acreditar su déficit democrático en materia de reconocimiento del hecho nacional donde haga falta y contrastarlo con otros estados como Gran Bretaña, Dinamarca, Canadá o Bélgica. Un dossier que demuestra que en este tema no hay cambios, aunque se utilicen en unos casos lenguajes más amables y en otros más toscos o duros.

    Paco Aristi en su libro “Independentziaren paperak” -que merecería un atento análisis- lo dice claro: España -y tampoco Francia- no va a negociar sobre la soberanía vasca-navarra, en tanto que no logremos diseñar dentro de Euskal Herria un estrategia que implique que el Estado tenga algo que perder en la negociación. Mientras vayamos pidiendo y suplicando decisiones de Madrid -y París- los Estados no se van a mover, ni en temas de política penitencia, memoria histórica, autogobierno y mucho menos en la cuestión del derecho a decidir.

    La estrategia para el reconocimiento internacional de Euskal Herria como nación debe ser diseñada y acordada desde nuestros propios parámetros dentro de Euskal Herria. Debe responder a una iniciativa propia, unilateral que analice adecuadamente las oportunidades que tenemos y los riesgos que estamos dispuestos a asumir, y sin mirar más que de reojo a España y Francia. Para ello, como ya venimos repitiendo, hace falta un acuerdo de mínimos entre los que crean que Euskal Herria es una nación y estén dispuestos a trabajar por su reconocimiento internacional.

    A todo esto de manera resumida se le llama: hoja de ruta soberanista

    • El resumen de las ideas de paco aristi es brillante
      La clave es esa si no tienen nada que perder se hacen los sordos y fuera los que perdemos somos nosotros

      Sera que no somos suficientemente “radicales” muy focloricos y muy voceras pero a la hora de la verdad… humo y cenizas

  3. Acabo de leer en una entrevista a Muñoz Machado -catedrático de Derecho Constitucional y uno de los juristas más fieles que tiene el Estado español la prueba de lo que decíamos antes.

    Transcribo literalmente las preguntas y respuestas de la entrevista:
    P.-¿De qué instrumentos dispone el Estado para oponerse al proceso de autodeterminación puesto en marcha por Artur Mas?
    R.-La política catalana ha derivado en una inseguridad extraordinaria. Los catalanes tienen mala suerte, cuando logran orientar su autogobierno de repente aparece un líder y monta un follón, no es la primera vez que les pasa. El Gobierno del Estado tiene herramientas jurídicas, el Tribunal Constitucional paralizará el referéndum sin duda, pero el día después no sé lo que pasará. Si las autoridades catalanas deciden desacatar la decisión, entonces estaríamos en un supuesto claro de secesión. El Estado se quebrantaría a la fuerza y habrá que ver, habrá que negociar y hablar para resolverlo, porque hay una base social a la que ha llegado el espíritu de la independencia. El principio democratico exige que se hable con todo el mundo y una respuesta negociada. Pero el principio democrático debe ponerse en contraste con el principio constitucional y este impone que una parte del territorio no puede separarse del resto. Por una razón formal, para que eso ocurra hay que reformar la Constitución y para eso tiene que opinar el pueblo español, la secesión particular no cabe.

    Segun Machado -quien reclama una reforma constitucional para atar todavía más el Estado- el Estado español no se sentará a negociar hasta que se produzca una grave crisis institucional. Lo lógico sería poder resolverlo antes de la crisis, pero no parece ser ese el estilo español

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