¿Igualdad entre hombres y mujeres? Ja, ja

El GV ha aprobado estos días el VI Plan para la Igualdad de mujeres y hombres para lograr la “garantía de cambio social a largo plazo y la eliminación de los roles de género y los estereotipos”. Otro plan más -el sexto- abocado al fracaso. De la igualdad de género, de paridad y eso, algunos sabemos que hay tantos parlamentarios como parlamentarias, tantos directores como directoras en la administración de la CAV, que es conveniente hablar de consejeros y consejeras, de aquellos y aquellas, (…) y ¿qué más?

Me da pena, mucha pena, ver que décadas después no hayamos avanzado –hayan avanzado  mis hijos— apenas nada. Un plan tras otro, un comparecencia pública tras otra, un continuum de acciones publicitarias, de discursos al viento, y (….) eppur si muove; es decir: continuamos donde solíamos. ¿Entonces?

El discurso oficial –también en este aspecto- transcurre por vericuetos absolutamente ficticios, y la realidad continúa siendo muy terca. Mis hijos apenas si toleran la homosexualidad, salen por separado chicos y chicas, las chicas están en el mismo rol de hace 30 años, y ellos van –como entonces- a ligarlas y a tirarlas.

En este Occidente viejo, decadente y en declive lo que es impone es una profunda reflexión en todos los ámbitos. Una reflexión que no se produce por complejo, por miedo a enfrentarnos a una realidad bastante más negra que la nos dibuja la oficialidad, por pánico a trazar las líneas actuación de un futuro nada halagüeño.

Daos una vuelta por un barrio viejo o marginal de Iruña, Vitoria, Bilbao (….),  observaréis una doble imagen, una dualidad que es un espejo del futuro. Por una parte, a mucha gente mayor, a treintañeros con pocos críos –con perros en todos caso-, y, por otra, a mujeres jóvenes con el pelo cubierto, con un coches de bebé y con otros dos críos a su vera. Sabéis de qué hablo.

Ahora nos viene Emakunde con otro plan de igualdad, el sexto, y utiliza los mismos argumentos que en el primero. ¿Qué resultados han tenido los cinco anteriores? ¿En qué situación estábamos, y en cuál nos encontramos? Emakunde no habla específicamente de las mujeres de velo, ni de sus maridos ni sus hijos. Ni menciona los usos y actitudes de colectivos tan importantes como los sudamericanoso saharauis, aparte del ya mencionado magrebí o paquistaní.

Desconozco si Landaida o los técnicos que han elaborado el plan tienen hijos, y a qué centro los llevan. Lo que es evidente es que hay un abismo entre lo que nos transmite la oficialidad y la realidad de la calle, de las aulas de Unamuno en Vitoria y muchísimos centros públicos –y también privados- de Euskal Herria, que ya obedecen a otros roles, a otros paradigmas todavía no identificados en los planes de Emakunde.

Nuestros chavales han avanzado poco –o nada- respecto de la actitud ante la homosexualidad, el trato igualitario entre distintos sexos, de admisión de parámetros ideológicos diferentes. Es decir: son intolerantes, y cabe decir que eso de la multiculturalidad, que viene a querer decir, en resumidas cuentas, un encuentro entre los autóctonos y los inmigrantes –sobre todo musulmanes- es un fracaso, una tontería –una más- de intelectuales y progres que viven en barrios bien, acomodados, y que limpian su conciencia con discursos vacíos.

¿Igualdad entre hombres y mujeres? ¡Maravilloso! ¡Es una idea 10! Sin embargo, no vale para nada mientras no elaboremos un análisis y un diagnóstico real, no ficticio y burocrático.

Mientras tanto, entre hoy y mañana leeré el largo trabajo que Mikel Torres Aldave ha publicado en el último número de Jakin “Giza naturatik animalien eskubideetara”, y que primera página dice: “Beste modura esanda, giza naturari buruz dudan ikuspegiak inplikatzen du animaliekiko betebehar moral zuzenak ditugula: ha uda, izaki moralak eta razionalak garen neurrian, onartu beharko genuke animaliek kontsiderazio moral zuzena merezi dutela”.

A saber, respecto del artículo arriba citado: mientras nosotros nos desgañitamos sobre consideraciones morales respecto de los animales, una buena parte del planeta está a lo que ya anunció un tal Yasser Arafat: “conquistaremos el mundo con el vientre de nuestras mujeres“. A ver qué prepara Emakunde para cuando llegue ese momento, que más bien será pronto.

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Un pensamiento en “¿Igualdad entre hombres y mujeres? Ja, ja

  1. Efectivamente Biturie, esos planes son de virtualidad nula, porque no sirven para nada en la práctica, salvo para que los que los han elaborado tengan una excusa para justificar sus sueldos y cargos. Yo, sí creo que en el tema de la igualdad hemos avanzado, aunque no gracias a estos planes (ahora violadores, acosadores o maltratadores están más que rechazados en la sociedad, los hombres también han asumido tareas que antes realizaban las mujeres, la homosexualidad está más que aceptada o a las madres solteras ya nadie las tilda de lo que ya sabemos,,,)aunque los estereotipos siguen muy pero que muy vigentes.
    En cuanto al tema de la natalidad, ¿Algún gobierno, sea foral, vasco o español se ha preocupado de,como en otros países, fomentarla? No. A día de hoy, tener un hijo/a o más supone un esfuerzo considerable para los padres y no sólo en el aspecto económico. Por no hablar de las leyes y planes de conciliación, que las empresas se los pasan por el arco de triunfo. Y si mencionamos las dificultades laborales que tienen las mujeres si se quedan embarazadas, pues, nos encontramos con los niveles de natalidad por los suelos y, por supuesto, con todos nuestros dirigentes y gobernantes, mirando hacia otro lado o ignorando el problema. Vamos, lo normal en ellos.
    Si hablamos de integración de inmigrantes e hijos de inmigrantes y de políticas de igualdad en el colectivo, ídem de ídem, falacia total. En clase, los chavales todos juntos, pero en la calle, sudamericanos con sudamericanos, autóctonos con autóctonos, musulmanes con musulmanes, subsaharianos (hay que ser políticamente correcto porque si no eres un racista) con subsaharianos.Por supuesto, en la pública, porque en la privada o concertada, nothing de notihing en ese aspecto, ya que los desviamos a la pública y nos quitamos el marrón de encima. Y de todo esto, la culpa de ya sabemos de quien es, que aún sabiéndolo, lo ignora. Aunque parezca que no, y quizá me aparte un poco del tema, el problema de la inmigración,y de la integración del colectivo inmigrante en nuestra sociedad, sobre todo con ciertos colectivos como el musulmán, es un problema muy grave. Aunque suene a racista,una cantidad importante de este colectivo no aporta nada a nuestra sociedad, salvo el de parasitarla (las ayudas son de escándalo, pisos, becas, rentas mensuales) todo a costa del resto de la sociedad, sociedad a la que no aportan absolutamente nada, pues ni trabajan, ni pagan impuestos. Eso sí, servicios y derecho, todos, transporte, sanidad, educación…oblligaciones, niguna. Y lo más triste de todo, es que quienes nos gobiernan y representan lo saben, pero no aportan soluciones y prefieren mirar a otro lado.. Así que, como para que asuman conceptos como el de la igualdad de hombres y mujeres,
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